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Durante muchos años, el conflicto armado ha privado a los colombianos de disfrutar de su país. Por eso, la industria del turismo será una de las más beneficiadas con la firma de la paz entre el Gobierno y las Farc.

Selvas inexploradas, playas paradisiacas, montañas de formas caprichosas, ríos de colores. Pueblos perdidos en medio del monte. Paraísos vírgenes. El Ministerio de Comercio, Industria y Turismo calcula que el turismo internacional se incrementará en un 30 por ciento durante la etapa del posconflicto. 

Varios de estos destinos inexplorados, y sus comunidades, se han venido preparando desde hace varios años gracias al proyecto Turismo, Paz y Convivencia, que busca sacarles provecho a estos paraísos naturales de manera responsable.(Vea también: Colombia: los destinos de la esperanza)

Estos son siete de esos destinos insospechados, que brillarán en un país en paz.

La Ciudad Perdida

En los confines de la Sierra Nevada de Santa Marta brota Teyuna, conocida como la Ciudad Perdida de los Tayronas. Son vestigios arqueológicos levantados en la selva hace más de 14 siglos, conocidos como el ‘Machu Picchu’ de Colombia. Para llegar hay que caminar varios días, rodeados de paisajes exuberantes.

La ensenada de Utría

Entre la selva y el océano Pacífico, en jurisdicción de Nuquí, en el Chocó, queda la ensenada de Utría, un parque nacional natural donde el mar queda atrapado por el monte. Es la ‘sala de partos’ de las ballenas que llegan desde el Polo Sur.

El río de colores

Caño Cristales, en la serranía de la Macarena, en el Meta, es dueño del que es considerado el río más bello del mundo, famoso por sus colores y por los cañones por donde corren sus aguas. Allí, la comunidad vive del turismo.

Los cerros de Mavecure

En el extremo oriental de Colombia, los cerros de Mavecure sobresalen varios cientos de metros sobre la selva. Gigantescos titanes bordeados por ríos, que conforman un paisaje único en el país. Con alturas entre 250 y 750 metros, y con sus colores y formas, llenan de majestuosidad el paisaje. Un paraíso en el departamento de Guainía.

Cascadas de Putumayo

La Cascada del Fin del Mundo, con su caída de 75 metros sobre un abismo, brota en medio de las selvas del Putumayo. Queda entre las montañas que separan a Mocoa de Villagarzón, y hace parte de una ruta de aventura y naturaleza que incluye el recorrido por cañones con piedras de todas las formas posibles. También caminatas ecológicas, avistamiento de aves, piscinas naturales y alojamientos novedosos en ‘hoteles’ sobre árboles. También hay un mariposario y un Centro Experimental Amazónico, con lo mejor de la fauna y flora de la región.

Playa de Belén

La Playa de Belén, en Norte de Santander, hace parte de la red de 17 Pueblos Patrimonio de Colombia, que son los más lindos del país. Sus callecitas de piedra y sus casas de fachadas blancas con flores se ven decoradas por un paisaje único en Colombia, que rodea toda la región: los estoraques. Son rocas gigantes de todas las formas, esculpidas durante miles de años por el viento y el agua.

Urabá - Caribe - Darién

La región de Urabá – Caribe – Darién, entre Antioquia y Chocó, es un destino virgen que sorprende con playas tranquilas, manglares y ríos para navegar en medio de la selva. La Ruta del Banano, en Apartadó, es uno de sus atractivos. También la ensenada de Rionegro, las ciénagas de Necoclí y los volcanes de lodo de Arboletes.

Fuente: El Tiempo.com
Imagen: Cerros de Mavecure / Internet